miércoles, 15 de abril de 2009

Lo prometido es deuda.....

Bueno, aqui por fin termine la segunda parte de mi historia, la que explica lo sucedido respecto a Manuel (si no sabes quien es Manuel, lee la primera parte ¬¬). Sin embargo la historia de Manuel aun no acaba, decidi hacerla en dos partes, ya que me salio mas larga de lo que pense.
Bueno aqui va y espero que lo disfruten:

II Parte: Sombras en el horizonte

-¡Despierta Manuel!- me dijo mi madre mientras me agitaba de un lado a otro.
-¿Que ocurre?- pregunte asustado.
-Algo extraño sucede con el perro, ven a verlo por favor-
No me pude negar a ir, le tengo un tremendo cariño a Rulf. Asi que me levante de mi cama, y parti a ver que ocurria. Mi madre tenia razon, Rulf se estaba
comportando extraño, algo asi como cuando los perros sienten que vendra una tormenta o un temblor. Al acercarme, Rulf se altero incomprensiblemente.
Creo que se sintio amenzado por mi. Al parecer la edad le estaba pasando la cuenta al pobre perro, lamentablemente. Este año cumpliria dieciseis años
junto a nosotros.
-Le esta llegando su hora al pobre- dije despues de suspirar. Mi madre me miro y asintio con la cabeza, resignada.
Reimos un buen rato recordando las travesuras de Rulf, que siendo un cachorro, nos trajo tanta felicidad en tiempos tan dificiles.
Lo unico que me tranquilizaba es que todo eso ocurrio mientras estabamos de vacaciones, asi tenia mas tiempo para pasar junto a Rulf en sus ultimos dias
de vida. Estaba seguro de que pronto moriria. Asi mismo sucedio con el perro de mi abuelo; comenzo comportandose muy extraño, desconociendo a todas las
personas, incluso a mi propio abuelo. Luego de un par de dias, lo encontramos tirado y sin vida a unos cien metros de casa.
Me encontraba vacacionando al sur, donde los paisajes estan llenos de vegetacion, de un aire puro y virgen, que rejuvencia mi humanidad por completo.
Pense que seria un buen lugar para que Rulf muriera, alejado de la ruidosa ciudad.
Ese dia llame a Victor, mi gran amigo de la niñez, para invitarlo a que pasara unos dias con nosotros en el sur. Sin embargo, el no pudo, dijo que habia
conseguido un trabajo de medio tiempo, que le ayudaria a pagar la universidad, y que en este ultimo lugar nos volveriamos a ver en unas semanas mas.
Lamente mucho que Victor no pudiese ir, era una de las pocas personas con las que me gustaba conversar. Era ese tipo de persona con la que me entiendia sin
tener que explicar mucho las cosas.
Ese dia pase la mayor parte del tiempo al lado de mi querido perro, recordando, mientras le acariciaba el lomo, todos los momentos que pase con el.
Inevitablemente unas cuantas lagrimas se escaparon de mis ojos. Lagrimas que al parecer, Rulf percibio, y que a raiz de eso me quedo mirando atento, sin
comprender lo que sucedia. Para mi era como la despedida.
Esa noche deje a Rulf con comida y agua, pero sin sus amarras, como un simbolo de libertad...de que lo dejaba partir. Mis ojos estaban totalmente
humedos de lagrimas.
Le acaricie la cabeza, mientras el me miraba con dolor. Creo que el sabia tambien que su tiempo estaba llegando a su fin.
Me fui a acostar con la sensacion de que una parte de mi vida estaba quedando atras.
Estaba recostado sobre mi cama, observando la Luna a traves de mi ventana, que brillaba como en ninguna noche anterior lo habia hecho. Mi madre ya estaba
durmiendo en su habitacion. Yo me disponia a hacer lo mismo, cuando repentinamente comenzo a soplar un viento leve, pero que provocaba un sonido muy extraño,
que mas bien parecia un susurro.
Me parecio como si hubiesen personas murmurando en el patio de la casa. Me quede un momento tratando de saber de donde provenia ese ruido.
-Definitivamente no puede ser alguien husmeando por ahi, sino Rulf ya hubiese ladrado- pense.
Me mantuve atento al sonido, que a veces se hacia muy intenso. Paso cerca de un minuto, cuando el extraño viento se detuvo. Quedo todo en silencio.
En ese momento mi corazon como que se detuvo. Habia escuchado hablar a los lugareños sobre espiritus malignos que rondaban las casas de los turistas.
Ellos decian que los espiritus solian terminar aullentando a la gente que no es de por aqui. Argumentaban ellos, que bajo estas tierras, se escondian
secretos de caracter impuro y oscuro.
-Tranquilizate Manuel- me dije.
Logre dormirme una vez que el viento se detuvo, esto fue, cercano a las cuatro de la mañana.
Desperte en la mañana con un leve dolor de cabeza, como si me hubiesen golpeado fuertemente, por lo que decidi caminar un poco por los alrededores. Me
di cuenta de que Rulf no estaba, por lo que pense que habria ido a morir lejos de casa. Me dispuse a buscarlo por todo el lugar, temiendo a no encontrarlo.
Mientras caminaba me maraville con el paisaje, que era bello y unico. Miles de tonos verdosos en el mismo lugar, acompañados de un silencio que hasta a
veces me parecia molesto. Corria un pequeño riachuelo que hacia un ruido muy relejante. El paisaje, aunque desconocido para mi, de alguna manera traia a mi
subconciente vivencias impropias, como un deja-vu. Habia avanzado unos ciento cincuenta metros cuando logre darme cuenta de que a una distancia no muy
lejana, habia una pequeña casa, deteriorada por la humedad del lugar, pero que al parecer estaba habitada. La curiosidad fue mayor que mi angustia por
encontrar a Rulf en ese momento, por lo que emprendi mis pasos camino a ese lugar.
El sitio era una pequeña granja, que notoriamente habia dejado de funcionar hace años. Me acerque con cautela, observando cada detalle de la pequeña cabaña.
Toque a la puerta tres veces. No senti ningun ruido dentro de la casa, pero sentia que alguien estaba dentro, moviendose. Volvi a tocar la puerta, esta vez
con un poco mas de fuerza, por si los habitantes no me hubiesen oido. En ese momento, los sonidos que venian del interior de la casa cesaron, lo que me
produjo un escalofrio. Estaba por retirarme del lugar, arrepentido de haber ido, cuando la puerta de abrio lentamente. Una silueta oculta por la oscuridad
interior de la cabaña se asomo por la orilla de la puerta.
-¿Que desea?- se escuho una voz nerviosa y titubeante.
-Hola, mi nombre es Manuel Torres. Soy un turista y solo queria saber si habia alguien en los alrededores.Estoy alojado a unos doscientos metros de
aqui- dije lo mas amablemente posible.
Entonces la puerta se abrio completamente y pude ver el rostro de la persona. Se trataba de un viejo de aspecto acabado y miserable. Tenia su pelo largo
y canoso, que le llegaba hasta sus hombros. Su mirada misteriosa y nerviosa, me hizo pensar de que no estaban muy acostumbrados a recibir turistas en este
lugar.
-Mi nombre es Juan, vivo aqui hace cincuenta años.- me dijo con un tono mas relajado y agrego: -¿Que hace un joven como usted en un lugar tan oscuro
como este?
-Solo vine a pasar un par de semanas de mis vacaciones, vine con mi madre. Somos de la ciudad capital, por lo que este lugar es perfecto para descansar-
Note que en el rostro del viejo se dibujo una sonrisa, que me puso un poco nervioso.
-Usted no conoce este lugar, por eso esta hablando de esa manera. Mi intencion no es ser descortes, pero le recomedaria que no prolongue demasiado su estadia
en estos sitios. Estos ultimos años han estado muy malos para la ganaderia y la agricultura local, por lo que nuestro pequeño poblado ha empezado a decaer
sin remedio. Algunos pobladores se han ido de aqui, asegurando que este lugar esta maldito, afirmando que han visto a personas realizar ceremonias de orden
demoniaco, y que debido a esto las tierras se han corrompido.-
-Disculpeme, pero usted, porque no se retiro de este lugar?- pregunte lleno de curiosidad.
-Este es el lugar que me vio nacer y de la misma manera pretendo que sea el que me vea morir. Estoy dispuesto a soportar las terribles consecuencias de
vivir aqui. Ademas, ya me acostumbre a los susurros infernales. Ellos creen que pueden volverme loco, haciendo ruidos por las noches, golpeando las paredes
de mi cabaña, y aullando como animales desesperados por desgarrar mi carne. ¡Je je!....sere viejo, pero no lo suficiente para darles la pelea.
Cuando menciono todo eso, senti miedo, y a la vez ganas de escuchar mas acerca de lo que sucedia en ese lugar.
-Puedes verlos por las noches- me dijo - Sobre todo cuando hay luna llena, puedes ver sus siluetas oscuras, subiendo aquel cerro, en pequeños grupos. Los
puedes ver arrastrarse y tambalearse como moviendose al son de algun ritmo.
Quizas este pobre viejo estaba ya afectado, viviendo solo. Me conto en aquella ocasion que su mujer habia desaparecido en extrañas circunstancias y que se
encontraba viudo desde hace ya veinte años.
Este sitio comenzo a desagradarme. A pesar del gran paisaje que se mostraba ante mis ojos, habia algo en el fondo que me decia, que algo de verdad habia
en lo que me conto el viejo. Por lo menos tenia la tranquilidad, de que no estariamos con mi madre por mucho tiempo en esos lados.
Me despedi del viejo Juan, agradeciendole su buena voluntad para conversar conmigo, y mientras me devolvia escuche:
-Tenga mucho cuidado joven Manuel, a ellos no les agradan los extranjeros. Trate de no deambular mas de lo necesario, se lo digo por su propio bien.
Me quede intranquilo frente a ese ultimo comentario, por lo que apure el paso a casa. Definitivamente Rulf no estaba, pero me importaba mas que mi madre
estuviese bien.
Entre agitado por la puerta de la cocina, y ahi estaba ella, leyendo un libro que le compre para su cumpleaños. Me tranquilice y respire profundo.
-¿Saliste a hacer ejercicio?- me pregunto mientras me miraba por encima de sus gruesos lentes.
-Algo asi- menti.

Lo que me dejo el viejo coincidia con lo que habia escuchado la noche anterior, y a no ser que el y yo estuviesemos locos, algo pasaba en estas tierras.
Me sente a pensar un momento en una banca que habia fabricado mi padre, ahora muerto, y que llevabamos con nosotros a todas partes. No podia dejar de mirar
hacia el horizonte, hacia ese cerro misterioso, y a los extensos prados, que se mostraban imponentes.
Quizas el viejo de verdad estaba loco, y todo lo que vio y ollo, fueron simples alucinaciones, ademas, esas sombras de las que me hablo pudieron simplemente
ser animales cazando por la noche.

-Estoy nervioso por algo realmente tonto. Simplemente relacione el relato del viejo con el viento que oi anoche. Lo mas seguro es que el viejo Juan este
medio tocado de la cabeza- me dije
Luego de eso almorce y repose toda la tarde, sacando el maximo provecho del paisaje, absorviendo cada detalle con mis ojos. Paisajes como esos no se ven en
la gris ciudad. Silencio como ese no se siente en la acelerada y desenfrenada capital.
Observe por mucho tiempo un camino que se extendia a traves de una densa masa de arboles, cruzando el riachuelo que vi el dia pasado, y que a esas alturas
se veia mucho mas ancho. Me pregunte si Rulf estaria por esos lados, buscando su propia muerte en un lugar que no conocia.
Comenzaba a caer la noche y el aire se puso mucho mas helado que en otros dias, por lo que me dispuse a cortar un poco de leña para la chimenea, ya que mi
madre no aguantaria mucho el frio.
Tome el hacha, y sali al patio. Estaba ya muy oscuro, asi que tuve que encender un foco que encontre en la bodega cuando llegamos aca.
Empuñe el hacha con fuerza y corte los primeros pedazos de un tronco que habia tirado en el patio. En cada golpe que daba, sentia un ruido de fondo,
como si alguien estuviese espiandome, y aprovechara el ruido del hacha para dar un paso y no ser descubierto. En ese momento me senti observado, y me apure
en cortar la leña. La luz que emitia el foco, en vez de darme mas tranquilidad, hacia que mi imaginacion volara, dibujando sombras a traves de los arboles.
Recogi rapidamente la leña cortada y la lleve al interior de casa, cerrando tras de mi la puerta con aire de nerviosismo.
Mi madre me observo fijamente, preocupada por mi agitacion.
Puse la leña en la chimenea y ardio lentamente, consumiendose y transformandose en calor y luz. La casa ahora estaba tibia y agradable como cuando recibia
el abrazo consolador de mi madre, al ser asustado por una pesadilla nocturna.
Decidi que era hora de dormir y subi las escaleras a mi cuarto con los ultimos animos que me quedaban. La caminata de aquel dia habia hecho un efecto casi
demoledor en mi cuerpo.

Habia luna llena esa noche, lo que hizo que me quedara observando un rato el paisaje, esta vez cubierto de un mistico tono albino.
De la nada, vi como las hojas de los arboles comenzaron a moverse agitadas por un fuerte viento, que producia el mismo sonido que la noche pasada, pero que
esta vez lo sentia mucho mas fuerte y claro. Era como una conversacion en un lenguaje desconocido. Yo no se mucho acerca de lenguas, pero definitivamente lo
que escuche esa noche me hizo estremecer, ya que supe que no eran personas las que conversaban. Rapidamente deje de mirar afuera, temiendo ver algo de lo que
despues me arrepintiese de haber visto, y puse mi cabeza sobre la almohada.
Me quede en silencio para oir mejor, para distinguir exactamente el lugar de donde provenia ese sonido. Sin embargo, no fui capaz de asomarme de nuevo a ver
por la ventana.
Entonces, senti un llanto proveniente del patio de la casa, lo que me enfrio completamente. Despues de varios minutos, me arme de valor y baje a ver que
sucedia. Definitivamente ese es uno de los errores mas grandes que he cometido en mi vida.
Baje las escaleras lentamente y mientras lo hacia, lo que un principio parecio un llanto, ahora se escuchaba mas como un grito. Apenas llegue al primer piso,
me di cuenta de una extraña sombra que se dibujaba en la ventana, debido a la intensa luz que brindaba la Luna esa noche. La sensacion fue horrible, al ver
esa figura dibujada en la ventana. No supe que hacer. De esa misma extraña criatura provenian gritos y llantos, como de dolor y sufrimiento, mientras se
balanceaba ligeramente.
De un momento a otro, la bestia se retiro, deformandose a traves del aire, y llevandose consigo los extraños sonidos que persistian y que persisten aun en
mi mente.
Tome una linterna, y sali a ver si era algun animal salvaje. Evidentemente no lo era, nada hace ese tipo de ruidos, ni se mueve como esa cosa que vi aquella
noche.
Abri la puerta, que como nunca crujio como el mas viejo de los muebles. Encendi la linterna, buscando algo que no sabia lo que era. Apunte hacia un pequeño
bosque que daba a la casa de Juan. En uno de los movimientos que hice con la linterna, la luz revelo algo horrible que acechaba en las tinieblas. Una gran
sombra, moviendose rapidamente entre los arboles, haciendo ruidos que me parecieron abismales. Lo unico que logre hacer en ese momento fue correr, sin mirar,
hacia donde, olvidandome de mi madre. Solo corri con todas mis fuerzas, espantado como nunca habia estado.
En mi desesperada carrera, divise una cabaña en direccion al cerro, que estaba iluminada por dentro. Agitado, toque la puerta.
Un hombre extraño, de rostro escamoso y ojos pequeños me atendio. Su mirada fija e inhumana me provoco un asco, como si se tratase un ser repugnante.
Le dije lo sucedido, a lo cual respondio con una leve sonrisa que disimulo inutilmente. Al verlo sonreir, me estremeci por completo.
Con una voz casi muda y un lenguaje muy deteriorado, me dijo:

"-Tu madre seguramente ya no es la misma, niño. Ellos sabian que vendrias con ella aqui, y los estaban esperando. Me lo dijeron hace mucho tiempo."

El raro hombre, luego de decir esa frase, camino hasta un mueble lleno de polvo, que estaba en un rincon de la casa y tomo de ahi un libro que me llamo
mucho la atencion, debido a que estaba recubierto con una especie de piel. Al mirar ese libro me vino a la mente lo que dijo el viejo Juan, acerca de lo que
supuestamente hacia la gente de por aqui.
Estaba inmobil a la entrada de la casa, sin comprender nada.
Cada movimiento que realizaba ese hombre era tan poco humano...sus gestos, su respiracion, su manera errante de caminar. Todo era motivo de un miedo profundo
e inexplicable.
Luego de esto el hombre salio por la puerta trasera de su cabaña, y se fue caminando hacia la oscuridad, en direccion al cerro y sin ninguna especie de
linterna ni foco para alumbrar, como si supiese el camino de memoria.
Mire a mi alrededor y tome una escopeta que encontre colgada en la pared de la cabaña, y volvi a buscar a mi madre. Nunca en mi vida habia usado un arma,
pero las circunstancias lo ameritaban. Al volver a casa me percate que del extraño aire que se respiraba en los alrededores.
Abri la puerta y subi las escaleras. Mientras subia, senti que en la habitacion de mi madre algo se movia. Algo ahi dentro se desplazaba con gran dificultad,
como arrastrandose. Toque la puerta dos veces con el cañon de la escopeta, y entonces el ruido interior se detuvo. Escuche tambien un jadeo incesante, el
cual no se detuvo cuando golpee la puerta.
-¿Madre?, ¿Estas bien?- pregunte nervioso.
-Si, vete- respondio una voz que trataba de simular a la de mi madre.
Entro en mi un terrible miedo. Sabia que habia algo dentro se esa pieza, que no era humano, y que le habia echo daño a mi madre.
Acomode una silla frente a la puerta, para vigilar lo que sucediese dentro de esa pieza. Facilmente podria haber roto la puerta con el hacha, pero senti que
no debia hacerlo aun.
Me quede dormido escuchando los incesantes sonidos del interior de la habitacion de mi madre. El sueño pudo mas en mi que mi curiosidad y mi miedo.
Abri mis ojos a la mañana siguiente, con la escopeta fuertementa agarrada y con el cuerpo adolorido. Lo primero que vi fue la puerta abierta, dejando ver
la oscuridad inquietante que reinaba en la habitacion.
Me di cuenta de que las ventanas estaban tapadas con una frazada, y que debido a esto la pieza estaba tan oscura, por lo que la retire para poder ver mejor.
Cuando la luz ingreso por la ventana no pude entender lo que estaba ante mis ojos. Las paredes estaban manchadas con un liquido rojo, trazando simbolos y
caracteres desconocidos, pero que de alguna manera, fueron reconocidos en la parte mas profunda de mi mente.
Tuve que salir rapidamente de ahi. Algo en esa habitacion me oprimia fuertemente, me hacia sentir muy pequeño, dentro de un universo infinito, desconocido
y oscuro.
Baje lentamente las escaleras, tras escuchar ruidos en el primer piso. Mis manos temblaban, por lo que no podia sostener firmemente la escopeta. Baje del
ultimo escalon, y pude divisar la silueta de mi madre, de espaldas, en la cocina y moviendose de igual manera en que lo hacian aquellas demoniacas figuras
que vi esa noche.
Me acerque lentamente a ella, tratando de no hacer ni un sonido. Mi respiracion se hacia cada vez mas agitada y comence a sudar copiosamente. Me parecio
que estaba llorando, lo que hizo que mi angustia creciera.
-¿Madre?- dije titubeante.
Ella volteo con una rapidez que me hizo saltar, por lo que cai al suelo. La mire aturdido, mientras retrocedia lentamente. Sus ojos desprendian una mirada
diferente, parecida a la del extraño hombre que habia visto en aquella cabaña el dia anterior.

Involuntariamente solte la escopeta, sintiendome fragil ante mi propia madre.
Repentinamente comenzo a caminar hacia el patio. Su mirada estaba perdida, como si ya no quedara nada de ella en ese cuerpo.
Con pasos debiles se alejo poco a poco de mi. No pude decir nada en ese momento, me faltaba el aire en los pulmones.
Lo unico que pude hacer fue arrastarme hasta la puerta para ver hacia donde se dirijia. Me atreveria a decir, que camino en la misma direccion que lo hizo
aquel extraño hombre, o sea hacia el cerro.
Extrañamente despues de todo lo ocurrido, sentia curiosidad por el lugar hacia donde se dirigio mi madre y el hombre extraño.

Fui corriendo y sin mirar atras, a la casa del viejo Juan, para que me ayudara a encontrar a mi madre. Vi que por la ventanas de su cabaña salia luz, lo que
me tranquilizo un poco.
Golpee la puerta con desesperacion mientras trataba de recuperar el aliento. El viejo no abria la puerta y yo me desesperaba mas y mas, con la sensacion que
tuve de haber ser perseguido hasta su casa.
Salio un rato despues con el rostro descompuesto debido al sueño y me quedo mirando con una sonrisa.
-Creo que se lo que te ocurrio pero por el momento no podemos hacer nada. Si vamos ahora, ellos tendran ventaja sobre nosotros. Ellos viven de la noche, se
alimentan del miedo de la gente que acechan.
Te recomiendo ademas que no vuelvas a tu casa ahora, seguramente han de estar esperando tu regreso, preparados con una emboscada para atraparte como lo han
hecho con tu madre.
Tras escucharlo decir esas palabras no tuve mas opcion que resignarme a esperar que pasara la noche, frente a la chimenea del viejo, que estaba dispuesto a
estar toda la noche despierto conmigo, para evitar segun el, que nos atrapasen en un sueño.
-No podemos dormir en un situacion como esta joven. Lo digo por experiencia propia. La vez que se llevaron a mi esposa, fue una nuche de Luna llena, tal y
como hoy. Eran cerca de las tres de la mañana, y ya estabamos durmiendo. Estabamos recien casados y eramos jovenes, con toda una vida por delante.
¡Esos malditos monstruos tenian que venir y llevarsela, y yo no pude hacer nada al respecto!. Entraron por las ventanas, haciendo sus repugnantes sonidos
y reptando como la mas horrible de las bestias. Yo me paralice por completo, estaba oscuro, y solo podia sentirlos deambular dentro de la casa, buscando por
cada rincon. No se porque esos hijos de puta no me llevaron a mi.
-¿Por que no intento recuperar a su mujer?- pregunte desconcertado.
-No le mentire joven Manuel. Tuve miedo, un miedo que nunca habia tenido antes, que sobrepaso mi naturaleza humana, y que me hizo sentir fragil e impotente.
Hasta hoy no he pensado en intentar averiguar que es lo que pasa en este lugar, pero por usted, joven Manuel, me armare de valor y lo acompañare en su
busqueda.
-Muchas gracias, de verdad. Su ayuda sera vital para mi- replique agradecido profundamente.
Hablamos sin parar durante horas, sobre la vida y otras experiencias paranormales que el tuvo hasta ese dia. Prefiero no recordar sus relatos, me hacen
temblar profundamente.
Salio el sol y aun permaneciamos despiertos a pesar del cansancio y el sueño. Preparamos las cosas para ir a investigar al cerro y buscar algunas respuestas.
Fue una caminata corta hasta la falda del cerro, comparada a la que habia calculado en un principio.
Se alzaba un cartel al principio de la senda que rodeaba al cerro que decia: "Cerro Klojbeh - Bienvenido"
-Un extraño nombre para un cerro- le comente al viejo mientras alzaba mi vista a la cima. Me miro y asintio con la cabeza, pero no estaba sorprendido como yo.
Con paso cauteloso vigilabamos cada lado del camino, temiendo que alguien nos vigilara, pero al parecer el lugar estaba desolado, y no se escuchaban ruidos de animales tampoco.
Me percate que a medida que subiamos la vegetacion iba desapareciendo, y de hecho la tierra era de otro tipo, una que nunca habia visto. Me incline a tomar un poco de tierra con mis manos. Se sentia como tomar barro, sin embargo, la tierra estaba completamente seca. Un escalofrio recorrio mi cuerpo al imaginar los seres que pasaron sobre esta tierra.
Un olor a descomposicion llego repentinamente a nuestras narices, lo que automaticamente nos dejo en un estado de alerta.
Finalmente llegamos a la cima, y lo que alli vimos nos dejo impresionados. Habia un conjunto de rocas trabajadas a mano, con figuras talladas en ellas.
Estas figuras hacian alusion a criaturas extrañas, que definitivamente no habian sido vistas por ojo humano alguno. Al centro, un altar, el cual estaba manchado con lo que supuse era sangre Lamentablemente no pude evitar que aquella sangre fuese humana, lo que me hizo temblar por completo.
En una especie de pedestal, habia un libro, el cual me atreveria a decir que era el mismo que le vi al raro hombre aquella noche tan terrible.
-Definitivamente es el mismo libro- le dije a Juan, mientras los examinaba con atencion.
-Al parecer los cuentos eran ciertos, sobre este libro- Se dijo a si mismo el viejo, mientras tenia la mirada perdida, como queriendo creer que todo esto era mentira.
-¿De que esta hablando? - pregunte mientras trataba de encontrar su mirada extraviada.
-Debemos prepararnos, porque ellos estan buscandonos ahora. Demonos prisa.- me dijo mientras su respiracion se acelereraba sin control. Para bajar, se apoyo de mi hombro. Fue extraño que perdiese el aliento tan repentinamente, y despues de haber reposado un buen rato.
Evidentemente habia algo en ese libro que era realmente terrible, pero que no me quizo decir. Guarde el libro en mi mochila, a pesar de las advertencias del viejo. Mi curiosidad era inmensa y sabia que leyendo ese libro encontaria las respuestas que buscaba, y finalmente el paradero de mi madre.
Ahora me arrepiento mucho de haber llevado el libro ese dia. Definitivamente es el peor error que he cometido en mi vida, y de hecho creo, que es el peor error que un humano podria cometer.....




CONTINUARA.............;)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

BRAVO!!!
Esa historia me atrapo y me introdujo hacia ese bosque bello y misterioso, el suspenso, los ruidos de la noche, es perfecto.
MAN!! DE VERDAD TE ADMIRO!!

Santo dijo...

mmmmmmmm

interesante historia

ahora bien
le falta un poco de orden al relato, uno queda como colgado po q me confundo quien es el que cuenta la historia, si manuel o victor, se entiende q no es el mismo del relato anterior, pero me falta relcionar mas los personajes y la linea de tiempo de los sucesos, pero bueno es solo una critica constructiva...
saludos

Santo.